Usar una alfombra para reunir un grupo de muebles

Ilustración de un paisaje

En muchas salas los muebles parecen dispersos, como si cada uno estuviera en su propio mundo. El sofá en un lado, los sillones en otro y la mesa en medio, sin relación entre ellos. Una alfombra es la manera más sencilla de unirlos. Funciona como una isla, un recuadro que dice: aquí se sienta la gente. Si ya tienes una alfombra en casa, puede que solo necesites colocarla mejor.

Una isla para sentarse

Lo primero es elegir la alfombra adecuada, y la adecuada es la más grande que tengas. Una alfombra demasiado pequeña, en medio del suelo, parece perdida. Una grande, en cambio, abarca los muebles y los une. Lo ideal es que al menos las patas delanteras del sofá y de los sillones descansen sobre ella. Así el grupo se ve como una unidad.

Coloca la alfombra bajo la mesa de centro y deja que se extienda hacia el sofá y los sillones. Fíjate en que los bordes queden paralelos a las paredes o a los muebles. Si algún mueble queda a medias, con dos patas dentro y dos fuera, comprueba que no se balancee ni inquiete a los que se sientan.

Sin alfombra grande

Si solo tienes alfombras pequeñas, puedes juntar dos o tres para formar una superficie mayor. Elige colores parecidos y colócalas sin dejar huecos entre ellas. También puedes usar una manta grande, una colcha o incluso una tela gruesa para hacer las veces de alfombra, siempre que quede bien tendida.

Comprueba que la alfombra no resbale. Si se desliza sobre el suelo, coloca debajo un trozo de tela antideslizante o de goma, de forma que quede firme. Es una precaución sencilla que evita tropiezos, sobre todo si hay niños o personas mayores en casa.

Detalles que ayudan

El color de la alfombra puede repetir el de algún cojín, una cortina o un cuadro, y así la sala se ve más armónica. Si la alfombra es lisa, añade textura con cojines de distintos tejidos. Si tiene dibujos, deja que los muebles sean sencillos y no compitan con ella.

Con el tiempo puedes cambiar la alfombra de sitio según la estación. Así, sin comprar nada, tu salón cambia de carácter.